Autora: Yasmin Rubio-Palis, destacada bióloga y entomóloga venezolana con más de tres décadas de servicio dedicadas a la investigación y docencia en salud pública. Profesora investigadora de la Universidad de Carabobo, ha centrado su trabajo en el estudio de mosquitos vectores de enfermedades como la malaria y el dengue, convirtiéndose en una referencia en el área en América Latina. En reconocimiento a su trayectoria científica, fue galardonada en 2022 con el Premio Mujeres en Ciencia, otorgado por la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, consolidando su aporte al desarrollo de la ciencia en Venezuela. Puede leer mas en este enlace de la «Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene».
El 25 de abril fue decretado como el Día Mundial de la Malaria (o paludismo) en mayo de 2007 durante la Sexagésima Asamblea Mundial de la Salud, el órgano decisorio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la participación de los Estados Miembros, a fin enfatizar la necesidad de inversión y compromiso político para la prevención, control y eventualmente, la eliminación de la malaria en zonas endémicas.
Este año, el lema planteado por la OMS es “Impulsados a poner fin a la malaria: ahora podemos, ahora debemos”. Actualmente existen las herramientas y el conocimiento para lograrlo. En años recientes la OMS ha certificado la eliminación de malaria en varios países de la Región: Argentina (2018), Paraguay (2018), El Salvador (2019), Belize (2021) y Surinam (2025).(WHO 2025)
Es importante revisar la historia, a fin de evaluar la situación actual en Venezuela y desafíos futuros para la eliminación de la malaria.
Durante la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935), Venezuela era el país con el mayor número de casos de malaria en la Región; entre 1910 y 1935, la tasa de mortalidad por malaria era superior a 500 x 100.000 habitantes, y el país reportaba un decrecimiento poblacional (tasa de mortalidad > tasa de natalidad)(REF). A la muerte del dictador, el presidente Eleazar López Contreras promulga por decreto del 1ᵒ de marzo de 1936 la creación del Ministerio de Salud y Asistencia Social, siendo su primer Ministro el destacado médico-investigador Dr. Enrique Tejera Guevara. El 16 de junio del mismo año se promulga la Ley Contra el Paludismo, y el 27 de julio se crea la División de Malariología bajo la dirección del Dr. Arnoldo Gabaldon. En pocos meses se dieron pasos transcendentales que condujeron a lograr mayor calidad de vida para los venezolanos. El Dr. Gabaldon junto a su equipo de expertos, diseñaron e implementaron el programa de erradicación de la malaria, contando con los recursos necesarios para la investigación, formación de recursos humanos, vigilancia epidemiológica y entomológica, difusión del conocimiento y aplicación de intervenciones (tratamiento de pacientes y control de mosquitos vectores) que alcanzó el éxito y merecido reconocimiento internacional siendo Venezuela el primer país certificado por la OMS con la mayor extensión (461.289 Km2) libre de malaria en 1961. Las actividades de erradicación se mantuvieron hasta los años 70, durante las siguientes tres décadas la Dirección de Endemias Rurales se dedicó al mantenimiento de algunas actividades de control, que resultaron insuficientes para detener el incremento de la casuística, que aumento de 3.901 casos en 1980 a 30.000 en 1999 (Dirección de Endemias Rurales). Con el advenimiento de la revolución bolivariana, se evidencia un periodo de creciente inactividad en las actividades de prevención y control de la malaria entre el año 2000 y 2020, resultando en la mayor epidemia de malaria registrada en la Region de las Américas. Venezuela reporto 35.500 casos en 2000, incrementando a 483.000 casos en 2017, evidenciando el impacto de la apertura del arco minero del Orinoco (2016). Para el año 2020 la casuística bajo a 223.000 casos, y para 2022 se reportaron 154.000 casos. Esta disminución en la casuística ha sido atribuida a diversos factores tales como a la reducción de la movilidad de la población por las restricciones durante la pandemia del COVID, escasez de gasolina y cortes de energía eléctrica, y a partir del 2021, el incremento en el diagnóstico y tratamiento de malaria gracias al financiamiento del Fondo Global (WHO 2023).
Se considera que las principales causas del deterioro de la situación de malaria en Venezuela en los últimos 30 años son atribuibles a la falta de inversión, migración masiva de la población a zonas de minería ilegal, apertura de arco minero del Orinoco, falta de tratamiento antimalárico de primera línea, perdida progresiva de recursos humanos bien entrenados, deterioro progresivo de equipos e infraestructura, así como problemas técnicos y administrativos que impiden la selección e implementación de intervenciones costo-efectiva, y particularmente a la falta de voluntad política.
El análisis de las lecciones aprendidas del pasado y la situación actual de Venezuela requiere de una profunda reflexión y evaluación de las herramientas y conocimientos científicos disponibles a fin de recomendar acciones futuras a corto, mediano y largo plazo que contribuyan a alcanzar la meta final de eliminar la transmisión de malaria del territorio nacional.
Para alcanzar esta meta se requiere de un cambio de paradigma que pasa por un cambio político que se manifieste en la recuperación de las instituciones, o como señala el historiador Elías Pino Iturrieta, la recuperación de la República, disponer de los recursos necesarios para la capacitación de calidad del personal de salud, personal profesional y técnico competente para el manejo del programa, alianzas interinstitucionales entre el Ministerio de Salud y los Ministerios de Educación y Ambiente, Universidades e Institutos de Investigación, contando con la participación activa de las comunidades en las areas endémicas.
Para diseñar e implementar un programa efectivo es fundamental considerar la realidad del país donde profundos cambios sociales, culturales y ecológicos han ocurrido y siguen en curso. Estos cambios ameritan proponer un enfoque diferente al problema de salud, siendo fundamental manejar el concepto de EcoSalud que implica el pensamiento sistémico, la transdisciplinariedad, la participación de múltiples actores/instituciones, sustentabilidad, equidad y generación de conocimientos para la acción (REF). Si consideramos el caso específico de la malaria en un area, como por ejemplo, el municipio Sifontes del estado Bolivar, que registra el mayor número de casos del país, la malaria es el resultado de la interacción de factores (ambientes) biofísicos, socioculturales y económicos. La comprensión de estos ambientes permite implementar acciones que incidan en cambios en las políticas publicas y el comportamiento de las poblaciones.

