Durante décadas, el dengue fue visto en Estados Unidos como una enfermedad lejana, asociada principalmente a regiones tropicales de América Latina, Asia y el Caribe. Sin embargo, las cifras más recientes de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) y de la American Hospital Association (AHA) muestran que la situación está cambiando rápidamente y que el dengue comienza a consolidarse como una preocupación creciente de salud pública dentro del territorio estadounidense.
El dato más impactante es contundente: durante 2024, Estados Unidos registró aproximadamente 3.798 casos de dengue, un aumento de 359% respecto al promedio anual observado entre 2010 y 2023. Para las autoridades sanitarias, este incremento refleja no solo una expansión global de la enfermedad, sino también una mayor vulnerabilidad del propio territorio norteamericano frente a enfermedades transmitidas por mosquitos.
Aunque la mayoría de los contagios estuvieron relacionados con viajeros infectados en el exterior, los CDC advierten que ya se han detectado casos de transmisión local en estados como Florida, Texas y California, lo que significa que algunas personas contrajeron la enfermedad sin haber salido del país. Ese hecho marca un cambio importante en el comportamiento epidemiológico del dengue dentro de Estados Unidos.
Los CDC reconocen que el mosquito transmisor, el Aedes aegypti, se encuentra ampliamente distribuido en varias regiones cálidas del país. El aumento de las temperaturas, las lluvias intensas, la urbanización y el incremento de los viajes internacionales están creando condiciones ideales para que el virus encuentre nuevos espacios de propagación.
La situación continental también agrava el panorama. Según datos de los propios CDC y de la Organización Panamericana de la Salud (PAHO), América registró cifras históricas de dengue durante 2024 y 2025. Solo para marzo de 2025, las Américas ya acumulaban más de 760.000 casos reportados, aproximadamente un 15% por encima del promedio de los últimos cinco años para el mismo período. En 2024, la región llegó a acercarse a los 13 millones de casos, una cifra sin precedentes recientes.
Los CDC también revelan datos particularmente sensibles sobre el impacto de la enfermedad en Estados Unidos. Aproximadamente 36% de los pacientes diagnosticados durante 2024 requirieron hospitalización, mientras que se reportaron seis fallecimientos asociados al dengue. Además, más de la mitad de los casos ocurrieron entre personas hispanas o latinas, reflejando cómo la dinámica migratoria y los vínculos constantes con América Latina también influyen en la exposición al virus.
El dengue puede comenzar con síntomas similares a una gripe fuerte: fiebre alta, dolores musculares intensos, dolor detrás de los ojos, náuseas, agotamiento extremo y erupciones cutáneas. Sin embargo, en algunos pacientes puede evolucionar hacia formas graves capaces de provocar hemorragias, caída severa de la presión arterial, shock y daño de órganos vitales.
La Organización Mundial de la Salud estima que entre 100 y 400 millones de personas se infectan anualmente de dengue en el mundo. Muchas nunca son diagnosticadas debido a síntomas leves o confusión con otras enfermedades virales. Aproximadamente una de cada veinte infecciones puede convertirse en dengue severo.
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico contra esta enfermedad. El manejo médico se basa principalmente en hidratación intensiva, control de síntomas y monitoreo cercano para detectar complicaciones. Los CDC recomiendan además evitar medicamentos como aspirina o ibuprofeno cuando se sospecha dengue, debido al riesgo de hemorragias.
Ante el crecimiento de los casos, las autoridades sanitarias insisten en reforzar las medidas preventivas. El uso de repelentes, la eliminación de recipientes con agua estancada, la instalación de mosquiteros y el uso de ropa protectora siguen siendo las principales herramientas para limitar la propagación del mosquito transmisor.
Para muchos especialistas, el aumento del dengue en Estados Unidos representa además una señal más amplia de cómo el cambio climático, la movilidad humana y la expansión de vectores tropicales están modificando profundamente el mapa mundial de las enfermedades infecciosas. Lo que antes parecía un problema lejano comienza ahora a sentirse mucho más cerca de la vida cotidiana de millones de personas en Norteamérica.
Fuentes consultadas
Centers for Disease Control and Prevention (CDC) – Dengue: https://www.cdc.gov/dengue/index.html
CDC Health Alert Network (HAN) Advisory 2025: https://www.cdc.gov/han/php/notices/han00523.html
CDC Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR): https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/75/wr/mm7518a1.htm
American Hospital Association (AHA): https://www.aha.org/news/headline/2026-05-15-report-finds-359-rise-us-cases-dengue
Pan American Health Organization (PAHO): https://www.paho.org/en/topics/dengue

