Lo que debemos saber para prevenir riesgos, reconocer una emergencia y buscar ayuda.

Hablar de drogas en la familia puede resultar incómodo, pero contar con información confiable ayuda a proteger la salud. El problema comprende tanto las sustancias ilegales como el uso indebido de medicamentos recetados y de algunos productos que se venden sin receta.

La publicación Drugs of Abuse, de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos —DEA—, describe distintas sustancias, sus efectos y sus riesgos. Esa información puede complementarse con una mirada de salud pública: comprender lo que ocurre en el organismo, prevenir daños y facilitar el acceso a tratamiento. [1]

Qué sucede en el cerebro

El cerebro funciona mediante la comunicación entre células nerviosas. Las sustancias psicoactivas pueden modificar esa comunicación y alterar la percepción, el estado de ánimo y la conducta.

Muchas drogas con potencial adictivo aumentan la actividad de la dopamina en circuitos relacionados con la recompensa. Esta señal participa en el aprendizaje y en la motivación para repetir determinadas experiencias. Con el consumo repetido, la búsqueda de la sustancia puede adquirir una importancia creciente y desplazar otras actividades.

La investigación científica estudia estos mecanismos para desarrollar tratamientos más eficaces. Comprenderlos también ayuda a evitar explicaciones que reducen el problema a una supuesta falta de voluntad. [2]

Dependencia física y adicción

Tres conceptos suelen confundirse:

  • Tolerancia: disminuye la respuesta a una sustancia y puede necesitarse una cantidad mayor para obtener el mismo efecto.
  • Dependencia física: el organismo se adapta a su presencia y aparecen síntomas de abstinencia al retirarla.
  • Trastorno por consumo de sustancias: existe un patrón de consumo que provoca problemas significativos, como dificultad para controlarlo, incumplimiento de responsabilidades o persistencia del uso pese a sus consecuencias.

La tolerancia y la dependencia física pueden aparecer durante ciertos tratamientos médicos. Por sí solas, no bastan para establecer que una persona tiene una adicción. El diagnóstico requiere una evaluación clínica. [3]

Distintas sustancias y distintos riesgos

Los efectos dependen de la sustancia, la cantidad, la forma de consumo y las condiciones de salud de cada persona. La guía de la DEA presenta, entre otros, los siguientes grupos:

Opioides. Incluyen sustancias como la heroína y medicamentos como la morfina, la oxicodona y el fentanilo. Pueden aliviar el dolor bajo indicación médica, pero una sobredosis puede reducir peligrosamente la respiración.

Estimulantes. La cocaína y la metanfetamina pueden producir agitación, aumento de la frecuencia cardíaca y de la temperatura corporal. Las intoxicaciones graves pueden comprometer el corazón y el cerebro.

Sedantes y otros depresores. Algunos medicamentos utilizados para la ansiedad o el sueño pueden causar somnolencia y afectar la coordinación. Combinarlos con otras sustancias que deprimen el sistema nervioso aumenta el peligro.

Alucinógenos y sustancias disociativas. Pueden alterar la percepción y el juicio, ocasionar desorientación y favorecer accidentes.

Inhalantes. El uso de vapores de determinados productos domésticos o industriales para intoxicarse puede provocar daños graves, incluso después de una sola exposición. [1]

Los medicamentos también exigen cuidado: tomar una receta ajena, aumentar la dosis por cuenta propia o usar un producto de una manera diferente a la indicada constituye un uso indebido. La combinación de opioides y benzodiacepinas incrementa el riesgo de sobredosis y muerte. [3]

Cannabis y salud cerebral

El cannabis puede afectar la memoria, la atención, el aprendizaje, la coordinación y el tiempo de reacción. Estos efectos tienen consecuencias prácticas para estudiar, conducir o realizar actividades que requieren precisión.

El cerebro continúa desarrollándose durante la adolescencia y la adultez temprana. Por ello, el consumo a edades tempranas merece especial atención. La concentración de THC, la frecuencia de uso y el consumo simultáneo de otras sustancias influyen en los riesgos.

La ciencia todavía investiga la duración y la magnitud de algunos efectos a largo plazo. En los estudios también pueden intervenir factores genéticos y ambientales; por eso, no corresponde atribuir automáticamente al cannabis toda dificultad observada en una persona. [4]

El peligro de las pastillas falsificadas

Una pastilla puede parecer un medicamento conocido y contener sustancias diferentes a las esperadas, entre ellas fentanilo fabricado ilegalmente. Su apariencia no permite confirmar su composición ni su dosis.

Los CDC advierten que las pastillas obtenidas en mercados ilegales pueden contener opioides potentes sin que la persona lo sepa. Para reducir este riesgo, deben utilizarse únicamente medicamentos recetados para uno mismo y dispensados por una farmacia autorizada. Una intoxicación grave puede ocurrir sin que exista un historial de adicción. [5]

Cómo actuar ante una posible sobredosis

Una persona que no despierta, respira muy lentamente o presenta labios o uñas de color anormal necesita atención inmediata. Los sonidos de gorgoteo o ronquido en alguien que no responde también pueden indicar una emergencia.

Ante una posible sobredosis:

  1. Llame al 911 de inmediato.
  2. Si la persona no respira normalmente, siga las indicaciones del operador de emergencias para iniciar la reanimación.
  3. Si respira, colóquela de lado y permanezca con ella hasta que llegue la ayuda.

Aunque la persona despierte, necesita atención de emergencia. [6]

La recuperación cuenta con tratamientos

Los trastornos por consumo de sustancias pueden tratarse. La atención debe adaptarse a la sustancia utilizada, la gravedad del problema y las necesidades médicas, psicológicas y sociales de la persona.

Para el trastorno por consumo de opioides existen medicamentos. Su elección requiere evaluación profesional. El acompañamiento puede incluir terapias de conducta, apoyo familiar y servicios que ayuden a sostener la recuperación. [7, 8]

El temor a ser juzgado puede dificultar que alguien pida ayuda. Los CDC señalan que el estigma constituye una barrera para acceder al tratamiento. Escuchar con respeto y facilitar una consulta puede abrir una puerta que la vergüenza mantiene cerrada. [5]

Qué pueden hacer las familias

Como medidas prácticas, conviene guardar los medicamentos fuera del alcance de niños y visitantes, evitar compartir recetas y consultar al farmacéutico sobre la eliminación de productos que ya no se utilizan.

También es útil mantener conversaciones tranquilas sobre las sustancias y sus riesgos. Si existe preocupación por un familiar, puede iniciarse el diálogo con una observación concreta: “Me preocupa cómo te estás sintiendo y quisiera que busquemos ayuda”.

La consulta con el médico primario o el pediatra permite evaluar la situación y orientar los siguientes pasos. No es necesario esperar una emergencia para buscar apoyo.

Dónde encontrar ayuda en Estados Unidos

La línea nacional de SAMHSA, 1-800-662-HELP (4357), ofrece información y referencias a servicios de tratamiento, en inglés y español, las 24 horas. También pueden localizarse servicios en FindTreatment.gov. Ante una emergencia médica, debe llamarse al 911. [9]

Fuentes para ampliar la información

[1] DEA. Drugs of Abuse, edición 2024.
https://www.getsmartaboutdrugs.gov/sites/default/files/2025-03/Drugs-Abuse-2024.pdf

[2] NIH. Treating addiction.
https://www.nih.gov/news-events/nih-research-matters/treating-addiction

[3] CDC. Commonly Used Terms.
https://www.cdc.gov/overdose-prevention/glossary/

[4] CDC. Cannabis and Brain Health.
https://www.cdc.gov/cannabis/health-effects/brain-health.html

[5] CDC. Preventing Opioid Overdose.
https://www.cdc.gov/overdose-prevention/prevention/index.html

[6] CDC. 5 Things to Know About Naloxone.
https://www.cdc.gov/overdose-prevention/reversing-overdose/about-naloxone.html

[7] SAMHSA. Medications for Opioid Use Disorder, resumen ejecutivo.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK574916/

[8] SAMHSA. Integrating Substance Use Disorder Services into Primary and Other Care Settings.
https://www.samhsa.gov/substance-use/treatment/integrating-sud-services

[9] SAMHSA. National Helpline.
https://www.samhsa.gov/find-help/helplines/national-helpline