Años de Platino, Vejez en plenitudAños de Platino, Vejez en plenitud

SADM #54 May/Jun 2014

El envejecimiento de la población es uno de los más grandes triunfos de la humanidad, pero también es el mayor de sus retos.
Adulto mayor, juventud acumulada, anciano, viejo, son varios los calificativos para nombrar a una persona “de edad avanzada”.

Para la Organización Mundial de la Salud OMS, el envejecimiento activo es el proceso de aprovechar al máximo las oportunidades para tener un bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida. El objetivo es extender la calidad, la productividad y esperanza de vida a edades avanzadas.

Además de seguir siendo activo físicamente, es importante permanecer activo social y mentalmente participando en actividades recreativas, de voluntariado o remuneradas, culturales, sociales y educativas. Y que el pasar de los años permita a los adultos mayores sentirse satisfechos, llenos de vida, con aspiraciones por cumplir. Se debe evitar creer que al llegar a la edad de la jubilación laboral también se jubila de la vida. Es muy frecuente ver a personas de 60 años que al jubilarse laboralmente sienten que han perdido todo, se quedan en su casa sin hacer algo que les sea productivo, literalmente se sientan a esperar el paso de la muerte.

Pido a los ancianos que sigan enseñando y transmitiendo la sabiduría de los pueblos.

“No claudiquen de ser la reserva de nuestro pueblo, que transmiten la justicia, la historia, los valores, la memoria de pueblos. Y a los jóvenes, por favor, respeten a sus mayores, déjenlos hablar, escúchenles”.

Más sabiduría

“Los ancianos ayudan a ver los acontecimientos terrenos con más sabiduría, porque las vicisitudes de la vida los han hecho expertos y maduros. Ellos son depositarios de la memoria colectiva y por eso, intérpretes privilegiados del conjunto de ideales y valores comunes que rigen y guían la convivencia social. Excluirlos es como rechazar el pasado en el cual hunde sus raíces el presente, en nombre de una modernidad sin memoria. Los ancianos, gracias a su madura experiencia, están en condiciones de ofrecer a los jóvenes consejos y enseñanzas preciosas”. En lo personal, siempre que visito a personas ancianas no escatimo en tiempo para escuchar sus historias, pues me parece que son libros vivientes que no debemos dejar de leer.

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