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Obesidad en la infanciaObesidad en la infancia

SADM #94 Ene/Feb 2021

Mariela González, Psicólogo Clínico

La obesidad se define como el exceso de peso dado por un aumento de la grasa corporal. Constituye una entidad patológica crónica y recidivante que se manifiesta por el aumento de tejido adiposo debido a la ingesta energética excesiva y una disminución de la actividad física relacionada con importantes riesgos a la salud.

Hasta hace poco tiempo se le daba poca importancia clínica, pero ha adquirido gran trascendencia en nuestros días debido a la elevada prevalencia tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de serlo, llegando al punto de ser llamada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) la Epidemia Global.

Por tanto, la OMS estimula a adoptar estilos de vida más sanos y manifiesta su apoyo a investigaciones multidisciplinarias, encaminadas a determinar los factores que influyen en la elección de una dieta correcta y equilibrada, como variable relevante en la promoción de la salud y en la prevención de enfermedades relacionadas con la obesidad.

Sin embargo, su etiología se encuentra relacionada a muchas variables las cuales vienen en desarrollo desde la infancia, y es que, en los últimos veinte años, la prevalencia de la obesidad en la infancia ha aumentado bruscamente, especialmente en los países más desarrollados. La subida se explica, básicamente, por la alimentación pobre (agravada por ejemplo por la crisis económica de nuestro país) y la vida sedentaria, pero también por la presencia de relaciones conflictivas entre los padres e hijos, en los que inciden ciertas pautas culturales propias de la época, la importancia de la correcta alimentación y del tratamiento psicológico.

La obesidad en los niños está prevaleciendo tanto como la reportada en adultos, que casi también se podría hablar de una epidemia. Se estima que hoy en día, en muchos países, uno de cada diez niños es obeso al llegar a los 10 años.

Generalmente un niño no se considera obeso hasta que pesa por lo menos un 10 por ciento más que el peso recomendado para su estatura y tipo de cuerpo. La obesidad comúnmente comienza en la infancia entre las edades de 5 a 6 años y durante la adolescencia.

Los estudios han demostrado que el niño que es obeso entre las edades de 10 a 13 años tiene un 80 por ciento de probabilidad de convertirse en un adulto obeso. No obstante, si un padre es obeso, hay un 50 por ciento de probabilidad de que los niños sean también obesos. Sin embargo, cuando ambos padres son obesos, los niños tienen un 80 por ciento de probabilidad de ser obesos.

En ausencia de un desorden físico, la única manera de perder peso es reduciendo el número de calorías que se comen y aumentando el nivel de actividad física del niño o adolescente. La pérdida de peso duradera sólo puede ocurrir cuando hay motivación propia. Ya que la obesidad a menudo afecta a más de un miembro de la familia, el establecer hábitos sanos de comer y hacer ejercicio regularmente como actividad familiar pueden mejorar las oportunidades de lograr exitosamente el control de peso para el niño o adolescente.

Un dato curioso que muy pocas personas saben es que la obesidad en los niños y adolescentes está también asociada con un aumento en el riesgo de problemas emocionales. Los adolescentes con problemas de peso tienden a tener una autoestima mucho más baja y tienden a ser menos populares con sus pares. La depresión, la ansiedad y el desorden obsesivo compulsivo también pueden ocurrir.

Un adolescente obeso por lo tanto tiene que aprender a comer y a disfrutar de los alimentos saludables en cantidad moderada y ejercitarse regularmente para mantener el peso deseado. Mientras que los padres de un niño obeso pueden mejorar la autoestima de su hijo enfatizando sus puntos fuertes y cualidades positivas en vez de enfocarse en el problema del peso.

Cuando un niño o adolescente con obesidad también tiene problemas emocionales, el psicólogo puede trabajar con el pediatra del niño para desarrollar un plan de tratamiento. Este plan ha de incluir pérdida de peso, manejo de la actividad física y dieta, modificación del comportamiento y la participación de toda la familia.

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