Agacharse para recoger algo, levantar una caja, cargar a un niño o simplemente levantarse de la cama puede ser suficiente para que aparezca, de repente, una fuerte punzada en la parte baja de la espalda.

Popularmente solemos decir: “me dio un tirón en la espalda”. Pero ¿qué ocurrió realmente?

El dolor lumbar es extremadamente frecuente y puede presentarse a cualquier edad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que unos 619 millones de personas vivían con dolor lumbar en 2020 y lo considera la principal causa de discapacidad en el mundo.

La buena noticia es que la mayoría de los episodios agudos mejora. Sin embargo, existen situaciones en las que un dolor aparentemente común merece una evaluación médica.

¿Por qué puede aparecer repentinamente?

La espalda es una estructura compleja formada por vértebras, discos, músculos, ligamentos, articulaciones y nervios. Una alteración o irritación de cualquiera de estas estructuras puede provocar dolor.

Entre las posibles causas se encuentran las distensiones musculares o de ligamentos, problemas relacionados con los discos intervertebrales, irritación de las articulaciones de la columna, problemas en la articulación sacroilíaca y cambios degenerativos asociados con la edad.

En determinadas personas también puede existir una fractura vertebral, particularmente cuando hay osteoporosis o después de una caída o traumatismo.

Sin embargo, encontrar una estructura específica responsable del dolor no siempre es posible. La OMS señala que alrededor del 90 % de los casos de dolor lumbar se consideran inespecíficos, es decir, no pueden atribuirse con certeza a una enfermedad o lesión estructural determinada.

No todos sentimos el dolor de la misma manera

Algunas personas describen una punzada intensa; otras sienten rigidez, presión, dolor sordo o dificultad para enderezarse.

En ocasiones el dolor puede extenderse hacia los glúteos o las piernas y acompañarse de hormigueo, entumecimiento o debilidad.

La forma en que comenzó el dolor, los movimientos que lo empeoran, su duración y la presencia de otros síntomas son elementos importantes para que el profesional de la salud determine qué puede estar ocurriendo.

¿Hay que guardar cama?

Durante años fue frecuente recomendar reposo prolongado ante un episodio de dolor lumbar. Actualmente, la orientación es diferente.

Cuando no existen señales de una lesión grave, mantenerse razonablemente activo y continuar con movimientos suaves dentro de lo tolerable suele ser preferible a permanecer durante largos períodos en cama.

Naturalmente, deben evitarse temporalmente aquellas actividades o esfuerzos que claramente aumenten el dolor.

El objetivo no es forzar la espalda, sino permitir que el cuerpo mantenga cierto movimiento mientras se recupera.

¿Es necesario hacer una resonancia?

No necesariamente.

Un dolor intenso no significa automáticamente que exista una lesión grave ni que sea indispensable realizar inmediatamente una radiografía, tomografía o resonancia magnética.

En los episodios agudos de dolor lumbar sin señales de alarma, los estudios de imágenes generalmente no son necesarios inicialmente. El médico puede determinar si se requieren después de conocer los antecedentes del paciente y realizar una evaluación física.

Las imágenes adquieren mayor importancia cuando existen determinadas señales que hacen sospechar una fractura, infección, compresión importante de los nervios u otra enfermedad.

Si el dolor persiste, consulte al médico

Aunque muchos episodios mejoran progresivamente, el dolor que persiste, empeora, reaparece frecuentemente o limita considerablemente las actividades cotidianas debe ser evaluado por un profesional de la salud.

Cada persona tiene antecedentes médicos diferentes y solamente una evaluación profesional puede determinar la causa probable y si son necesarios estudios, rehabilitación u otro tipo de tratamiento.

Por ello, en lugar de automedicarse o intentar establecer el diagnóstico en casa, es recomendable observar la evolución del dolor y consultar al médico cuando no mejora.

Señales que no debemos ignorar

Hay circunstancias en las que no conviene esperar a que el dolor desaparezca por sí solo.

Debe buscarse atención médica inmediata cuando el dolor de espalda aparece acompañado de pérdida reciente del control de la vejiga o del intestino, debilidad importante o progresiva de las piernas, pérdida de sensibilidad alrededor de los glúteos, genitales o parte interna de los muslos, o después de un traumatismo importante.

También merece evaluación médica un dolor acompañado de fiebre, pérdida inexplicable de peso, antecedentes de cáncer, dolor intenso que empeora progresivamente o síntomas neurológicos como debilidad, hormigueo o entumecimiento.

Estas señales no significan necesariamente que exista una enfermedad grave, pero justifican una evaluación profesional.

Especial atención en los adultos mayores

La edad introduce una consideración adicional.

En una persona joven, un dolor que aparece después de levantar un objeto puede corresponder a una distensión muscular. En un adulto mayor, especialmente si existe osteoporosis, no debe asumirse automáticamente que se trata simplemente de un “tirón”.

Los huesos debilitados por la osteoporosis pueden favorecer fracturas por compresión de las vértebras. En algunas personas, estas fracturas pueden producirse después de una caída relativamente pequeña o incluso después de determinados esfuerzos.

Por eso, un dolor intenso y repentino en una persona mayor, particularmente después de una caída o esfuerzo y si existen antecedentes de osteoporosis, merece ser consultado con el médico.

Cuidar nuestra espalda también es prevención

No todos los episodios pueden evitarse, pero mantener una vida físicamente activa, conservar una musculatura que permita sostener adecuadamente el cuerpo, utilizar técnicas apropiadas al levantar objetos, cuidar el peso corporal y prestar atención a la ergonomía durante el trabajo y las actividades cotidianas puede contribuir a la salud de la espalda.

El dolor lumbar es muy frecuente y, en la mayoría de los casos, no representa una enfermedad grave. Pero nuestro cuerpo también utiliza el dolor como una señal.

Si el dolor persiste, empeora o aparece acompañado de alguna señal de alarma, lo prudente es consultar al médico.

Fuentes consultadas

Organización Mundial de la Salud (OMS). Low back pain.

Mayo Clinic. Información clínica sobre dolor de espalda y cuándo consultar al médico.

American College of Radiology (ACR). Appropriateness Criteria – Low Back Pain y criterios sobre fracturas vertebrales por compresión.