INTRODUCCIÓN
La hora de la cena influye directamente en el metabolismo, la digestión y la calidad del sueño. La ciencia moderna demuestra que no solo importa qué comemos, sino cuándo lo hacemos.
DESARROLLO
La evidencia científica indica que el organismo humano está biológicamente preparado para digerir alimentos durante el día. En la noche, la sensibilidad a la insulina disminuye, la digestión se enlentece y se activa la secreción de melatonina.
Diversos estudios muestran que cenar tarde se asocia con peor control glucémico, mayor riesgo de reflujo gastroesofágico y alteraciones del sueño. Por ello, finalizar la cena entre 2 y 4 horas antes de dormir resulta fisiológicamente más adecuado.
RECOMENDACIÓN GENERAL
El rango más compatible con la salud metabólica se sitúa entre las 6:00 p.m. y 8:00 p.m., priorizando la regularidad horaria.
APÉNDICE – PERSONAS MAYORES
En adultos mayores, el ritmo circadiano se adelanta y la tolerancia a comidas tardías disminuye. La evidencia respalda finalizar la cena entre 6:00 p.m. y 7:30 p.m., con comidas ligeras y horarios estables.
CONCLUSIÓN
Cenar temprano y de forma consistente es una estrategia preventiva basada en la ciencia que favorece la digestión, el sueño y la salud general, especialmente en personas mayores.
FUENTES CONSULTADAS
• Verywell Health – Best Time to Eat Dinner
• National Institutes of Health (NIH) – Circadian Rhythms
• National Institute on Aging – Sleep and Aging
• PubMed – Circadian Timing of Food Intake
• Johns Hopkins Medicine – Eating and Circadian Health
• Harvard Medical School – Meal Timing and Metabolism

