Cuando una persona compra salmón, tilapia, trucha, camarones u otros productos del mar, puede encontrar en la etiqueta expresiones como “de cultivo”, “criado en granja” o “capturado en estado salvaje”. Estas denominaciones explican el origen del alimento, pero no permiten concluir automáticamente que uno sea saludable y el otro perjudicial.
La ciencia reconoce que existen diferencias entre los pescados de cultivo y los capturados en su ambiente natural. Sin embargo, esas diferencias dependen principalmente de la especie, la alimentación del pez, la calidad del agua, el lugar de producción, su tamaño y edad, así como de los controles sanitarios aplicados. Por esa razón, las autoridades de salud no recomiendan rechazar de manera general los productos de acuicultura ni considerar que todo pescado salvaje es necesariamente superior.
El pescado salvaje vive y se alimenta en ríos, lagos u océanos hasta que es capturado. El pescado de cultivo procede de sistemas de acuicultura donde se controlan, en distintos grados, su reproducción, alimentación, crecimiento y cosecha. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) considera que los alimentos acuáticos son una fuente importante de proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, siempre que su producción esté acompañada de adecuados controles de inocuidad y sostenibilidad.
En cuanto a los ácidos grasos omega‑3, no existe una respuesta única. El contenido varía según la especie y la alimentación. Los peces de cultivo pueden contener más grasa total y, en especies como el salmón, aportar cantidades importantes de omega‑3 por porción. Los peces salvajes suelen ser más magros y presentar una composición diferente de grasas. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) señala que tanto los productos del mar de cultivo como los salvajes pueden formar parte de una alimentación saludable.
Respecto al mercurio, la evidencia demuestra que el riesgo depende principalmente de la especie, el tamaño y la edad del pez, más que de si es de cultivo o salvaje. Los peces grandes y depredadores, como el tiburón, el pez espada y algunas variedades de atún, acumulan mayores cantidades de mercurio. En cambio, el salmón, la trucha, las sardinas, las anchoas y la tilapia suelen presentar niveles bajos.
Sobre el uso de antibióticos, los países con regulaciones estrictas exigen controles, períodos de retiro y vigilancia sanitaria antes de que el pescado llegue al consumidor. La calidad del sistema de producción resulta más importante que el simple hecho de que el pez haya sido criado en una granja.
Las principales agencias gubernamentales coinciden en sus recomendaciones. La FDA y la EPA de Estados Unidos aconsejan consumir pescado dos o tres veces por semana, eligiendo preferentemente especies con bajo contenido de mercurio. Estas recomendaciones incluyen tanto pescados salvajes como de cultivo. NOAA también considera que una acuicultura bien manejada puede contribuir a la seguridad alimentaria y reducir la presión sobre las poblaciones silvestres.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) tampoco establece una superioridad general del pescado salvaje sobre el de cultivo. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostiene que ambos sistemas pueden producir alimentos nutritivos, siempre que sean seguros, sostenibles y adecuadamente controlados.
En conclusión, la ciencia y los gobiernos coinciden en un mensaje claro: tanto el pescado de cultivo como el pescado salvaje pueden formar parte de una alimentación saludable. La decisión de compra debe basarse en la especie, el contenido de mercurio, la procedencia, la calidad del productor y la forma de preparación, más que en la simple etiqueta de ‘cultivado’ o ‘salvaje’.
Fuentes oficiales
- Food and Drug Administration (FDA): https://www.fda.gov/food/consumers/advice-about-eating-fish
- Environmental Protection Agency (EPA): https://www.epa.gov
- National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA): https://www.fisheries.noaa.gov
- European Food Safety Authority (EFSA): https://www.efsa.europa.eu
- Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO): https://www.fao.org

